25 septiembre 2009

El que roba a un ladrón ...

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No he tenido tiempo de organizar las fotos que hice en mis mini-mini-vacaciones de 4 fugaces días en Hervás.

Hervás es un pueblecito extremeño que está en la frontera de Extremadura, a la espalda de Gredos que tiene un delicioso barrio judío y agua por todas partes.

Además de ciertos objetos fetiche (como puertas, por ejemplo) me gusta fotografiar rostros de ancianos. Por pudor, robo las fotos ocultando mi cámara para evitar molestarles y me siento a veces como un ladrón.

A veces las personas mayores son como los Sioux, que creían que si les hacías una foto te llevabas su alma. Algunos de ellos, a su vez, se dedican a observar a los demás. Entonces somos varios en el juego: Ellos miran. Yo miro. Otros nos miran. Y me libero del peso que siente el vouyeur solitario.

18 septiembre 2009

El 49283423432343 post sobre la lluvia

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Los tropecientos mil bloggers que pueblan la península, encerrados frente al ordenador como murciélagos se asoman a la ventana. Sus ojos de topo albino parpadean frente a la luz natural del cielo plomizo. Reciben una impresión sorprendente. Inesperada. ¡ Pasa algo en la calle! Antes de comenzar a respirar el aire húmedo se precipitan en sus teclados para comentar sus impresiones personales.

Llueve.

En medio de una frenética actividad, y con un lío de mil demonios SE ME VA LA LUZ. Zas. Se acabó. Finito. Ausklang. No hay teléfono. No hay mail. No hay ventilador. No hay música. Mi piano eléctrico no suena. En lugar de ponerme nervioso, siento una curiosa calma.

No teléfono
No mail
No radio
No TV
No nada...

Salgo a la terraza y observo como caen las gruesas gotas sobre las hojas del membrillo. Los niños se han quitado los zapatos. "K" chapotea y llena de agua un camión amarillo. Una palabra resuena en mi cabeza:

Libre.

05 septiembre 2009

Caballos y prisas

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Sigo encerrado delante del ordenador y no he parado desde que comenzó el verano. Ya falta menos para que pueda darme un poco más el aire y espero la llegada del otoño con la ilusión que tendría un náufrago frente a una pizza tamaño familiar.

Apenas tengo tiempo de pensar y entretenerme. Araño algunos minutos en la madrugada para acabar mi nuevo guión y luego quedo ya atrapado en el ritmo frenético del trabajo . Apenas puedo actuar como un ser humano normal y estoy irritable. Siempre me ocurre cuando hago varias cosas a la vez y duermo poco.

Sin embargo, son las fiestas de mi pueblo. He escuchado el trote de algunos caballos frente a mi ventana y no he podido resistirme a salir y ver la carrera de cintas a caballo que realizan los jinetes en un terreno llano a la entrada del pueblo. Los caballos que impresionan son los que aquí llaman "enteros", esto es que no han sido castrados. Hay que ser un buen jinete para montarlos, por que conservan intacta su fuerza y carácter.