11 julio 2014

Esperando al Sr. Neoguri




















Mañana o pasado pasa por aquí la bestia que corre a doscientos cuarenta kilómetros por hora y que desde el satélite parece el propio ojo del infierno. Estoy con mi pipa en la sala de pachinko, frente a mi cuadernillo de notas, un café horroroso y mi mechero amarillo. Una señora que no llega al metro y medio que tiene por lo menos doscientos años con un cestillo de boniatos en una mano, y  un paraguas a topos rosa en la otra va y suelta : Si tiene solución ¿para que preocuparse? Si no tiene solución ¿Para que preocuparse? 

Me callo, y por pundonor, espero sonriente al tifón Neoguri procurando no ser menos que Shuoko.