18 diciembre 2014

Vivir un mundo ajeno

No actualizaba el blog desde el pasado verano, que pasé escribiendo entre un garaje, una sala de pachinko y una playa de Fukui porque escribir en un blog requiere una dosis especial de energía, que a veces resulta incompatible con la plena introspección en un mundo ajeno al mío. Reviso viejas fotos, entre ellas, la de mi improvisado escritorio en busca de un tema, pero todo lo llena la vida de fantasía que he creado, ladrillo a ladrillo, desde la nada. Y no tendría sentido hablar de el hasta que el edificio de palabras esté construido.