31 diciembre 2015

¿Imposible?



En este año que se marcha aparqué guiones, cámaras,zapatos de rascapuertas y tomé la determinación de volver a mi yo original. Ese yo que perdí un día junto a la funda de platillos turcos marca Zidjian que me  robaron en un puerto del mediterráneo junto a un cuaderno de tapas duras: Mi primer manuscrito. Su desaparición supuso un golpe tan fuerte  que jamás escribí ni hablé sobre ello con nadie, nunca. Hasta hoy. 

Eo supuso volver a ese momento en que me encerraba a solas en el camarote, y a mis recuerdos primeros. Viví gran parte de mis  aventuras en solitario. Me subía a un árbol en el patio del colegio —una antigua masía catalana que ahora parece una aeropuerto—, y fantaseaba, pues hay pocas cosas que puedes hacer cuando estás escondido en la copa de un árbol.

 Si esas fantasías salían como Eo,del corazón,  la historia que se publicará creo que  a principios de año,  surgió de las tripas. Estoy evolucionando de una forma curiosa e impredecible. No sigo un patrón, y mi única pauta es escribir con sinceridad. Sin artificios. Ahora me encuentro inmerso en la gran aventura que comencé a abordar este verano, y que transcurre en el renacimiento. 

Adjunto en el post un vídeo que rodé con mi hijo mediano con la pequeña cámara de mano que ahora le pertenece. Lo pasamos muy bien buscando colinas, y me emocionó preparar el plano final, donde el niño danza con el elefante a la luz de una luna imposible. 


¿Imposible? Se me escapó esa palabreja, que espero no exista en vuestro diccionario. Por eso os deseo muchos bailes nocturnos, posibles e imposibles, y feliz año. 

12 diciembre 2015

Por qué

















Decía Shaw que uno ve cosas cosas y se pregunta: "¿Por qué?" Y que uno sueña cosas que nunca fueron y se dice: "¿Por qué no?" Así comienza la semilla de las historias, y como ocurre con todas las semillas, algunas de ellas llegan a crecer para ver la luz.

29 octubre 2015

Silencio subjetivo


Según la Enciclopedia,  un silencio subjetivo es aquel silencio utilizado con una intencionalidad dramática. Cuando es pausa reflexiva, acentúa, además de revalorizar los sonidos anteriores y posteriores. Es fundamento, añado, del proceso de escritura.

26 septiembre 2015

La marejada






















Inmerso en la novela, cuando abro los ojos, es como si no hubiera vuelto a España; y entre libélulas y grillos, bajo el calor húmedo olvido su lenta desintegración.

Japón forma parte de este sistema descompuesto, y sus políticos son tan corruptos como los de aquí,  pero su pueblo aún conserva anclas con su pasado tradicional, y eso le da una tremenda fuerza. Una de esas anclas, el Tsukimi una secular tradición que se transmitió al pueblo japonés desde que la nobleza empezara a celebrar banquetes cerca de ríos y estanques para poder admirar el reflejo de la luna, a la que dedicaban composiciones musicales y poesías como la del gran Basho:

meigetsu ya
kado ni sashikuru
shio-gashira

Luna de agosto.
Hasta el portón irrumpe
la marejada.

31 agosto 2015

Leyendo a Pla en el mar de Japón.


Todas las tardes, me siento en el banco de un pinar, con el quemador que llevan los campesinos aquí, colgados de una cuerda atada a su cintura, para ahuyentar los mosquitos. A pesar de la cantidad de campos de arroz y agua dulce, no hay muchos. Es por que  aquí no abusan de los productos químicos, y ello desemboca en una abundancia  de tritones,  ranas y libélulas que dan buena cuenta de ellos.

En estos días en que ando con un nuevo proyecto, me encuentro recuperando «El quadern gris» de Josep Pla, ese genio que creo, fue olvidado por los de su tierra a pesar de que hizo por ella más que cualquiera de los que practican, con el fin de justificar su vacío interior,  el juego de las banderas. Es una de las pocas ocasiones en que puedo disfrutar del catalán sin sentir la tristeza de pensar en mi tierra natal, víctima de una situación  similar a la que tuvo la república de Weimar.

Vuelvo a Pla. Ese genio que como todos de los que gusto, jamás pretendió en serlo. Desde mi banco veo el mar, y las señoras que pasean con quitasol y para mojar sus pies menudos en el mar de Japón, muestran sus pantorrillas.

04 junio 2015

El árbol de la paciencia

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El dueño de la casa decía que el árbol, un ciruelo reseco, no daba frutas.

Limpiamos el corral de malas hierbas. Oxigenamos la tierra y la limpiamos pacientemente de la basura que arrojaban los antiguos inquilinos. Lo regamos con agua fresca y cantamos a su sombra.

Dice un provervio persa : la paciencia es un árbol de raices amargas pero los frutos son muy dulces.

13 mayo 2015

Amigos

Ya llegaron. Y no pienso explayarme en lo bien que huele el papel, ni que prefiero discos de vinilo.

Eso sí. El pasado verano, sin ir más lejos, comprendí la diferencia que marca un libro. El termómetro, a más de cuarenta grados, superando el  setenta por ciento de humedad, y con un tifón de camino; lo que significaba  móvil caído y tablet muerto, lo que viene a ser hoy día como quedarte ciego. Todo eso en un lugar de lo más extraño, con monos, serpientes, ciempiés asesinos, y largas tardes en la que es peligroso hacer algo más que leer o dormir la siesta. Ahí, si, lo supe. El libro —llevé uno en la bolsa, junto al repelente para tiburones—, el viejo, anacrónico y sólido libro  aguanta lo que venga.  Por eso lo llamo amigo.

12 mayo 2015

Mi primera novela, camino de las librerías.

Eo me arrebató, hizo que recuperara un mundo que había dejado atrás y rescató mi libertad creativa. Ahora debo aceptar que los personajes se alejen de mi, me digan adiós, y rompan amarras. 

20 abril 2015

Buscando carreteras

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Una carretera recta como una flecha que se pierda en el horizonte es lo que necesito para mi historia, porque uno de sus protagonistas es el paisaje, que convertirá a los actores en diminutos especímenes de hormiga perseguidos por el destino, contra el que se tendrán que rebelar.

27 marzo 2015

Ventana

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Fotografío ventanas.

Las ventanas son como ciertos animales : tienden a desaparecer, y poco a poco son sustituidas por nuevos ejemplares más utilitarios. El cielo ahora lo recortan superficies regulares. Marcos impersonales. Aluminio. Acero. Barniz brillante.

Lo variopinto desaparece en silencio, como esos cuentos que guardan los viejos en la memoria. Por eso fotografío ventanas y las guardo en una carpeta del disco duro en la carpeta dedicada a mi particular síndrome de Diógenes.

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18 febrero 2015

Miedo a la risa

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Siempre es más fácil comenzar que terminar. Por eso hoy, día en que arranco una nueva historia procuro recordarlo y me apresto a la contienda con la prevención de quienes saben agachar la cabeza cuando reconocen los obuses de venida.

Al documentarme he descubierto una nueva fobia : la fobia a la risa. Resulta que ciertos estudios realizados en 74 países han demostrado además que esa fobia está presente en todas las culturas. No se trata de "fobia social", porque las personas que padecen este trastorno no tienen miedo a lo que los demás opinen de ellas, sino a que se rían de ellas.

Estoy seguro de que la mayoría de las atrocidades cometidas en la historia se han hecho poniendo la cara seria. Lo dijo Lichtenberg: " Hay gente que cree que todo lo que se hace con cara seria es razonable"

La gelotofobia creo que es un temor común en todo tirano.

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