04 junio 2015

El árbol de la paciencia

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El dueño de la casa decía que el árbol, un ciruelo reseco, no daba frutas.

Limpiamos el corral de malas hierbas. Oxigenamos la tierra y la limpiamos pacientemente de la basura que arrojaban los antiguos inquilinos. Lo regamos con agua fresca y cantamos a su sombra.

Dice un provervio persa : la paciencia es un árbol de raices amargas pero los frutos son muy dulces.